REDUCCIÓN DE CO2 EN LOS AEROPUERTOS

Actualizado: 21 abr 2021



Un punto de vista altamente extendido en el sector aeronáutico divide el transporte aéreo en dos bloques: las infraestructuras aeroportuarias por un lado, y las aeronaves por otro. Y en la práctica es una división razonable que ayuda en la gestión y organización: lado tierra y lado aire.

Dicha segregación conlleva que los administradores aeroportuarios gestionan sus instalaciones y se responsabilizan de sus residuos y contaminación. Y que los constructores aeronáuticos asumen lo relativo a ello en el diseño de aeronaves. Tratar de reducir el impacto del transporte aéreo en el entorno es una labor que se lleva a cabo desde hace décadas, pero la importancia del cambio climático ha empujado, en estos últimos diez años, a todas las empresas del sector a esforzarse más en este aspecto. Los aeropuertos tratan de ser más eficientes en el uso de la energía y la gestión de residuos. Y los constructores aeronáuticos desarrollan aviones (y motores) cada vez menos contaminantes atmosférica y acústicamente.



Desde CiTD llevamos años aportando a los clientes nuestro saber hacer para reducir la huella medioambiental en el sector aeronáutico y las infraestructuras. Sin embargo, desde el departamento de I+D+i nos planteábamos si no podíamos hacer aún más. ¿Estábamos obligados a solventar el impacto medioambiental de infraestructuras y aeronaves por separado, ayudando a administradores y constructores de forma independiente?


Parecía que el enfoque era inamovible: a corto plazo, las infraestructuras podían empezar a reducir su impacto (optimizando recursos y reduciendo la generación de residuos); a largo plazo, los constructores debían desarrollar productos más ecológicos. Y fue entonces cuando nuestra visión global del sector nos mostró que aquella visión estaba limitada. ¿Y la contaminación generada por las aeronaves a día de hoy y hasta la llegada, a largo plazo, de nuevos aviones más ecológicos? Nos dimos cuenta de que el aeropuerto tiene capacidad de acción en la fase de mayor contaminación de un vuelo, dado que se desarrolla en sus instalaciones: el despegue.

Nuevas posibilidades

Recientes estudios muestran métodos para captar el CO2 del aire, separarlo y venderlo. Hasta ahora los métodos desarrollados no ofrecían una clara alternativa cuyos beneficios de la venta compensasen los gastos requeridos para la captación y separado del CO2. Pero hay proyectos prometedores. En el caso de los aeropuertos (concretamente en las pistas de despegue) jugamos con una ventaja añadida, y es que la concentración de CO2 en las mismas (al despegar un avión) es muy superior a la media y ofrece un entorno en el que es fácilmente “capturable”.

La propuesta es desarrollar un sistema que capte la mayor parte de ese CO2, lo procese y separe, consiguiendo beneficios económicos para el gestor aeroportuario. Todo ello sin perjuicio alguno de la seguridad del vuelo, tripulación y pasajeros. Lo revolucionario de esta propuesta radica en el concepto de que la contaminación de los aviones trata de ser resuelta por el gestor de los aeropuertos, cuando antes se asumía que dicha responsabilidad era de las aerolíneas (propietarias de las aeronaves) y de los fabricantes de aviones (responsables de ofrecer vehículos más ecológicos).

Viabilidad

La concentración de CO2 en un aeropuerto depende directamente del volumen de tráfico del mismo, y de cómo influyen en él los componentes atmosféricos de su entorno. Eso supone que para desarrollar un plan de captación de CO2 es necesario hacer una evaluación del comportamiento del mismo en el aire en cada instalación aeroportuaria, sensorizando el lado aire y analizando el volumen de datos generado.

Nuestro departamento de Transformación Digital ha desarrollado una plataforma digital que permite la recopilación de los datos, el cruce con fuentes exógenas (datos atmosféricos, geolocalización, etc.) y la iteración: análisis por parte de los técnicos. Así como la aplicación de Machine Learning e Inteligencia Artificial. Una vez comprobados los niveles de CO2 y sus áreas de máxima concentración podemos generar un plan de actuación. Y concluir si la inversión inicial (instalación de sistemas de absorción y planta procesadora con tecnología Carbon Engineering) será recuperada a medio plazo,. Confirmando, de ser así, que el aeropuerto en cuestión se convertirá en generador de una materia prima que será imprescindible para el desarrollo futuro: el CO2.

¿Por qué captar el CO2?

Es el principal factor del calentamiento global y está ligado directamente a sistemas de fabricación y transporte, pues se libera durante el procesado en las factorías o el uso de medios de locomoción.

¿Para qué se usaría el CO2?

Debido a que los medios de transporte y la mayoría de procesos industriales producen CO2 se concibe como un elemento constante en el desarrollo futuro. Lo que ha hecho que diversas empresas lo analicen como materia prima y busquen usos de la misma. Como por ejemplo: alimento para peces, materiales de construcción, materiales de automoción (asientos), dentífrico… y hay proyectos para usarlo como combustible.

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